Sí, los fuckin' temblores me dan un pánico que no le encuentro razón, y me pongo nerviosa e histérica y entro en pánico.
Con toda mi familia lejos, me armé de valor como siempre y grité. Grité y corrí y me aferré a mi madre y a la baranda.
Un poco de película, un poco de terror, un poco de preocupación y ocupación, un poco de gritos femeninos y calzoncillos, yo miraba con la mirada perdida, perdida porque no sabía donde enfocarla y encontrar un espacio quieto y fuera de peligro.
¿Tsunami? no te temo, (en verdad si...mucho). Te surfeo y la concha de tu madre.
Álvaro cuidado,
mamá trae calcetines,
Emilia tranquila,
Manuela despierta.
¿Y ahora, qué hacemos? Viene la réplica, apúrense.
El cielo estaba celeste por dos segundos y el suelo estaba quieto, casi me engañan y me hacen creer que todo era un mal sueño.
El cielo se tornó rojo y el suelo seguía moviéndose, no, no era un sueño así que agárrese bien que o sino el balcón le pasará por encima.
De película loco, todos lo vivieron de película, y yo no me preparé para actuar.
Viví un pánico escénico de los que no te dejan respirar y escuchar nada más que tu corazón a mil por hora.
Réplicas hijas de perra.
"Paren por favor conchesumadre, paren" escuché mientras oí, después nada más que platos y vasos rotos, las cosas del living volando y arriba se quiebra el cielo.
No he dormido,
no he comido,
no he llorado,
no he reído,
no he sentido,
no soy ahora.
No se me ocurre nada más que palabras fúnebres para mi departamento y métodos anticuados para los movimientos sísmicos que siguen.
Te necesito de a de veras.
Te necesito porque tus abrazos son los únicos que me calman, lo sé.
Ah, y yo qué sé.
Lo peor se supone, ya pasó.
Y mi corazón aún tirita entre escombros y vidrios rotos.
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