viernes, 12 de marzo de 2010

Con forma de conejo

Y la manera de conseguir lo que más deseas puede ser un camino a lo que más detestas.

O quizás no, quizás todo salga acorde al plan que planeaste con mucha meticulosidad, todo salga increíblemente perfecto y consigas todo lo que quieres de verdad. Puede que, en un universo paralelo, eso pase. Eso pase y sean todos felices.

Pero, ah, qué mierda, estamos en este universo, en el planeta Tierra y al menos yo, tengo la cabeza en las nubes y la mirada perdida en el brillo de las estrellas. Me escapé de mi casa, me fui de santiago y volé de Chile. Estoy en esa típica nube con forma de conejo, mirando al suelo, observando los pasos de cada uno de ellos, de cada uno de ellas. Observo y me escondo si me ven, pasar desapercibida me gusta más.

Creo que mi no-plan está fallando de a poco.

Pero nadie tiene la culpa, nadie excepto yo. Porque culpar a alguien de que mi plan no funcione, es sólo una excusa para no admitir de nuevo que lo estoy haciendo mal. De nuevo. Pero me confunde la idea de estar mal, me confunde porque en verdad no sé que estoy haciendo mal, quizás no es algo concreto, quizás no está mal del todo, quizás es un caos y yo no lo sé. No lo sé, hay palabras y frases que me dejan el pecho helado y el corazón se pone nervioso, cuatro palabras, exactamente. No quiero ser dependiente de eso, no quiero mirar atrás y que no halla nadie, es mi mayor miedo, pero es un secreto.

¿Un secreto? Yo ya no tengo, se han encargado de hacerme ceder ante el tipo de preguntas que prefiero evitar, las respondo con un nudo. No tengo muchas veces el poder de decir “no” y eso me asusta, también. Que mi memoria caprichosa borre aquellos recuerdos que prefiero olvidar. Pedirle eso es como pedirle a un manzano que dé estrellas con sabor a limón.

Que no ocupen en ti un pedacito más grande que el mío, que siempre me recuerdes, que me hagas saber, que me enseñes, que me ames, que me des de ti lo que yo te doy a ti, que me perdones, que me ayudes y me enseñes el camino, que seas más, que me levantes cuando tropiece, que me calles, que me muestres y demuestres, que no te aburras de mí, que me digas qué te gusta y qué odias más, que…me dejes ser lo que nadie puede reemplazar. Tantas cosas y tantas personas, que la vida me dé un respiro, de esos que no pido nunca, de esos que necesito cuando no sé si estoy en pie, cayendo o en el suelo, de esos que pido cuando estoy ausente.

En verdad no lo pido, porque cuando quiero y necesito, callo.

Hoy no es mi día y creo que recién comienza.

Pero si todo sale mal…tengo a mi nube imaginaria con forma de conejo.

Al menos hoy soy más que ayer, todos los días soy un poco más (¿Más qué? No sé).

2 comentarios:

clementina dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
clementina dijo...

Me senti como nunca, como tú en una nube con forma de conejo.
Quizas tienes que intentar ignorarlo un poco, es dificil pero es la unica forma de no hacer más daño.
(mira lo que me encontre por la vida :O te agregare a los bonitos) cuidate! :)