domingo, 2 de mayo de 2010

Si digo que voy a volver a escribir como antes sería una gran mentira, porque sólo dejé de escribir para que los demás lo vieran, y sólo un par de ojos pueden leer lo que mi corazón quiere decir, y gritar.
Me encanta desaparecer del lado tecnológico de la vida.
Amo la forma en que te ríes y la manera en que me susurras, ¡Dios! la manera en que me besas y te contraes, cuando me miras con esos ojos brillantes y me preguntas si te amo, sería imposible contestar que no, y después no decirte los por qués de mi corazón enamorado.
A nadie te le pareces desde que yo te amo.
Y la vida sigue dándome sorpresas, ultimamente más buenas que malas, o quizás las tomaré siempre como buenas ahora y hoy, porque a tu lado todo parece ir bien. Los cuadernos se van acabando y los momentos se hacen más largos y dulces, el aroma de tu piel al descubierto enredado en las sábanas y las prendas de vestir se hacen invisibles e intocables, el mundo sí gira al rededor tuyo, eres el centro de mi universo, y cuando desaparezco, es sólo para irme a nuestro mundo.

Aún tengo tu olor en mis manos y las imágenes grabadas en mi mente, mi corazón ya te extraña, mujer.
Siempre tú.



Cásate conmigo.

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