lunes, 21 de junio de 2010

18/06/09 - 18/06/10

Me sentí perdida entre tanta gente, me sentí diminuta, me sentí frágil y débil. Me sentí insensible, me sentí triste y furiosa, me sentí confundida, me sentí nadie, al punto en el que no me sentía del todo. No me sentía, cualquier cosa podría atravesarme y desordenar mi vida y transformarla en un caos.

Nunca sentí una voz a mi lado, dándome consejos ni mucho menos ayudándome.
Nunca sentí ese cariño, cariño sólo mío, ese que me regalaba tardes y momentos suyos y especiales.
Nunca sentí unos labios tan míos, unas caricias tan tiernas, unas miradas tan cómplices.
Nunca sentí.
Nunca, hasta que TÚ llegaste.

Sin ti mucho no hubiese sucedido, no hubiese sonreído tantas veces al día, hubiese tenido moscas volando en mi mente, no hubiese entregado mi corazón tan segura, seguiría sin entender a ese sentimiento tan necesitado, no hubiese salido de mi circulo vicioso, hubiese ido más seguido a mi rincón, no hubiese conocido la razón de mi despertar.
Ma heces falta como respirar, como desviar la mirada hacia la nada, me haces falta como reír por la noche, me haces falta como cuestionarme a cada minuto, me haces falta como las hojas caídas del otoño, como una lluvia regalona, me haces falta como escribir en vez de hablar, me haces falta como curiosear en secreto, me haces falta como sólo tu sabes. Sólo tu me haces falta de una forma exquisita y nerviosa, me haces falta por las mañanas, las tardes y las noches, como esos días de marzo.
Pero a la vez, siempre estás ahí. Y lo único que me calma cuando mis ojos te buscan en vano por mi habitación, es que estarás el resto de mis días, tal como lo prometimos y juramos.
Siempre nuestras.

No hay comentarios: